La salida del secretario de Gobierno y presidente del Comité Radical de Nogoyá sacudió el escenario político local. Mientras el intendente Bernardo Schneider justificó la decisión en la necesidad de priorizar la gestión, Eduardo Quinodoz denunció un adelantamiento electoral y advirtió que «la política pasó a estar antes que la gestión».
La decisión del intendente Bernardo Schneider de pedirle la renuncia al secretario de Gobierno, Eduardo Quinodoz, abrió una fuerte grieta política dentro del oficialismo radical de Nogoyá y dejó al descubierto una disputa que, hasta ahora, se desarrollaba puertas adentro.

Lo que comenzó como un trascendido durante la noche del martes terminó confirmándose en la mañana de este miércoles, cuando el Ejecutivo municipal anunció que Beltrán Lora asumirá la Secretaría de Gobierno, Hacienda y Relaciones Institucionales, reemplazando a quien hasta ese momento era uno de los principales hombres de confianza de la gestión y, además, presidente del Comité Radical local.
La salida de Quinodoz no es un movimiento menor dentro del gabinete. Se trata de un dirigente con fuerte presencia territorial, protagonismo político y creciente nivel de instalación pública dentro del radicalismo nogoyaense. Precisamente, esa proyección aparece en el centro del conflicto.
Según trascendió y luego fue ratificado por ambos protagonistas, la decisión estuvo vinculada a diferencias políticas derivadas de eventuales aspiraciones electorales de cara al futuro. Mientras Schneider sostuvo que la gestión debe mantenerse alejada de cualquier especulación electoral y enfocada exclusivamente en resolver los problemas de los vecinos, Quinodoz interpretó la medida como una señal de que algunos sectores decidieron anticipar una disputa que aún no debería estar en agenda.
En un duro comunicado difundido en sus redes sociales, el ahora exfuncionario dejó una definición con clara lectura política:
«El Intendente se equivoca en adelantar los tiempos políticos de una manera innecesaria. Hoy Nogoyá tiene urgencias reales y los vecinos tienen necesidades que no pueden esperar».
Más adelante fue todavía más contundente al señalar que quienes buscan acelerar el calendario electoral para consolidar «un proyecto personal» deberán explicar por qué «la política pasó a estar antes que la gestión».
Las declaraciones no tardaron en generar repercusiones dentro y fuera del radicalismo. No sólo por el contenido del mensaje, sino porque provienen del principal referente partidario de la UCR local y de un funcionario que hasta hace pocas horas defendía públicamente cada decisión del gobierno municipal.
Durante una entrevista posterior, Quinodoz evitó confrontar directamente con Schneider, aunque dejó entrever que la decisión no lo sorprendió completamente. Reveló que días atrás el intendente había mantenido reuniones con dirigentes provinciales donde se habrían planteado aspiraciones políticas propias y sostuvo que, a su entender, «se mezcló lo político con la gestión».
«Yo siempre hice política en la calle, escuchando a la gente. Si eso algunos lo interpretan como campaña, es un problema de ellos. Lo hice hace treinta años y lo voy a seguir haciendo», afirmó.
Por su parte, Schneider confirmó que le pidió la renuncia tras una conversación vinculada al contexto político actual y explicó que considera incompatible la existencia de aspiraciones electorales dentro de un gabinete que, según remarcó, debe estar concentrado exclusivamente en gobernar.
«Necesito todos los funcionarios al servicio de la gestión. Eduardo me manifestó, directamente o a través de terceros, que tiene aspiraciones y me parece legítimo que las tenga. Pero entendí que debía continuar ese camino por fuera del gabinete», explicó el jefe comunal.

El intendente también buscó enviar un mensaje hacia adentro del oficialismo y hacia la comunidad, insistiendo en que no es tiempo de campañas ni de candidaturas, sino de gestión, y recordó que restan 18 meses de mandato hasta diciembre de 2027.
Sin embargo, más allá de los argumentos formales, el episodio dejó al descubierto una realidad inocultable: la discusión por el liderazgo del radicalismo de Nogoyá ya comenzó.
La salida de Quinodoz no sólo implica un cambio de nombres dentro del gabinete municipal. Representa también el primer gran capítulo de una puja política que amenaza con profundizarse en los próximos meses dentro del espacio gobernante, donde empiezan a perfilarse distintos proyectos de poder de cara al próximo turno electoral.
Mientras Schneider busca consolidar el control político de la gestión y ordenar la sucesión dentro de sus tiempos, Quinodoz quedó liberado de las responsabilidades ejecutivas y con margen para recorrer el territorio, fortalecer vínculos y construir volumen político propio.
La pregunta que sobrevuela hoy al radicalismo nogoyaense ya no es por qué se produjo la salida del secretario de Gobierno. La incógnita es si este episodio marca el inicio de una competencia interna por la conducción política de la ciudad o si, por el contrario, todavía existe margen para recomponer una relación que hasta ayer parecía estratégica para el oficialismo.
Porque detrás de una renuncia administrativa, lo que quedó expuesto es una disputa mucho más profunda: quién conducirá el futuro político de Nogoyá dentro del radicalismo gobernante.






