Tras viralizarse imágenes y videos que lo posicionaban de cara a las próximas elecciones, el referente político y excompañero de fórmula de Juan Pablo Cinto dialogó en exclusiva con «La Mañana x Vos» por Del Éxodo Nogoyá. Desmintió un lanzamiento prematuro, analizó la crisis de representación y disparó munición gruesa contra la falta de proyectos colectivos en la política actual.
La política nogoyaense volvió a agitarse antes de tiempo. Un video y varias imágenes posicionando al escribano Eduardo Molas como candidato para el 2027 comenzaron a circular con fuerza por las redes sociales durante el último fin de semana. Ante este escenario, el programa «La Mañana x Vos» de Del Éxodo Nogoyá se comunicó directamente con el protagonista para despejar dudas. Lejos de esquivar el bulto, Molas dejó definiciones contundentes sobre los armados políticos ocultos, el desencanto social con la dirigencia y la necesidad imperiosa de replantear las formas de gobernar tanto a nivel local como nacional.

El fantasma del 2027 y los operadores en las sombras
Consultado sobre el origen de estas movidas digitales que lo ubican en las gateras electorales, Molas fue categórico al desmarcarse de una estrategia propia en el corto plazo:
“Hoy por hoy no… La verdad no sé quién generó eso o cuáles son las intenciones. No es que me desagrade que hagan una cosa así, pero yo no autoricé a nadie a hacer una cosa así, ni tampoco estoy pensando en el corto plazo en un proyecto político. Si lo hiciera, la mayoría de la gente que me conoce lo haría de otra forma: primero presentaría un proyecto y obviamente consensuaría o haría llegar mi candidatura al partido.”
Sin embargo, con los años de ruedo político sobre sus espaldas, reconoció que estas jugadas raramente son inocentes:
“Los que hemos estado en política sabemos cómo se manejan. Sé que me siguen incluyendo en encuestas, no solo de consultoras, sino que me lo dice la gente en la calle. Quizás quienes andan detrás de eso ven en mi persona la posibilidad de un candidato.”
Un tiro por elevación al oficialismo y la falta de información oficial
Durante la entrevista, el escribano hizo hincapié en un mal recurrente de la gestión pública local y nacional: la precariedad en la comunicación institucional frente a crisis o hechos resonantes, poniendo como ejemplo episodios pasados de gran tensión en la ciudad:
“Nadie, ninguna autoridad oficial salió a decir qué pasó. Nos guiábamos por comentarios o versiones… Falta a veces comunicación oficial. El que gobierna tiene que tener mecanismos de comunicación oficiales y dejar en claro a la ciudadanía lo sucedido, porque si no, se entra en un terreno de desinformación donde el proyecto de lo que sea queda a merced de los rumores.”
El diagnóstico sobre el desencanto social y la «soledad» de los jóvenes
Molas no evitó poner la lupa sobre la profunda desafección que la sociedad —y especialmente las nuevas generaciones— siente hacia la clase política, advirtiendo que los viejos métodos partidarios ya no seducen a nadie:
“Hoy por hoy noto un desencanto total con la política, y a nivel local pasa lo mismo. La gente está descreída; llega alguien nuevo, le ponen un montón de fe, y después viene nuevamente el desamor. (…) ¿Con qué los seducís? ¿Con la historia de un partido, ya sea radical o peronista? ¿Con la marcha? Yo creo que no. Hay que repensar la política.”
Asimismo, reflexionó sobre la distancia generacional en los espacios de decisión y la urgencia de escuchar antes de proponer:
“Primero los escucharía, buscaría tener contacto y escucharlos. Saber qué es lo que hoy los mueve, qué piensan del lugar donde viven, qué les gustaría. Porque muchas veces se habla de caras nuevas, pero si no se los interpreta genuinamente, caemos en lo mismo.”
“El poder mal utilizado termina apagando la política y alejando a la ciudadanía, porque nos hemos acostumbrado a vivir el día a día sin planificar; si no entendemos que gobernar exige previsibilidad, proyectos serios y dejar de improvisar sobre la marcha, seguiremos alimentando un desencanto donde las promesas se desvanecen antes de gobernar.” – EDUARDO MOLAS





