Con solo 16 años, la joven deportista local cosechó tres medallas en la 2da. Copa Panamericana de Pelota Paleta. Tras su paso por la Del Éxodo Nogoyá 88.5, Alma y su padre, Adrián, repasaron el sacrificio detrás del podio continental.
Las medallas colgadas al cuello no son solo metal y cinta; para Alma Lardit representan horas inacabables de viaje, entrenamientos bajo el calor agobiante y una dedicación familiar sin fisuras. Del 5 al 9 de agosto, la joven nogoyaense de 16 años llevó la bandera argentina a lo más alto en la 2da. Copa Panamericana de Pelota Paleta (Juegos Panamericanos Infanto Juvenil) disputada en México, donde conquistó dos medallas de plata (Pelota de goma individual y mixto) y una de bronce (Frontenis).



En una emotiva charla en el programa Zona de Influencia, Alma y su padre, Adrián Lardit, compartieron la intimidad de un logro que trasciende las canchas y se convierte en un ejemplo de perseverancia.
Un camino a fuerza de pulmón y pulmón familiar

Detrás de cada punto disputado en la altura mexicana hubo un esfuerzo silencioso en las rutas argentinas. Adrián recordó con profunda emoción el recorrido necesario para llegar a la cita internacional: «Cuesta bastante; no tenemos una beca que nos avale y tuvimos que viajar mucho. Fueron viajes a Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Santa Fe para que ella pudiera entrenarse adecuadamente».
Para Alma, el desgaste físico no fue obstáculo ante el deseo de vestir la camiseta nacional. «Eran días enteros de entrenamiento cuando viajábamos a Santa Fe o Buenos Aires para aprovechar al máximo cada práctica», comentó la deportista, quien además debió adaptarse a condiciones extremas durante el torneo, soportando la pesada humedad, el sol de frente y la falta de aire por la altura en las canchas de Bretaña y Cholula.
El temple en la cancha y el calor del pueblo

A pesar de los nervios iniciales y la exigencia del certamen, Alma demostró una madurez competitiva admirable. «En pelota goma individual enfrenté a rivales muy fuertes de México, Estados Unidos y Chile. Aunque la final contra México A se escapó, me sentí muy feliz por el rendimiento y por representar al país», expresó la joven, quien también celebró su podio en frontenis tras recuperarse en los momentos de mayor desgaste físico.

El regreso a Nogoyá estuvo marcado por la calidez de su gente y el reconocimiento institucional. Adrián destacó el apoyo de los sponsors, vecinos y la comisión del Club Deportivo Nogoyá, encabezada por Julián Amorosi, quienes organizaron una emotiva bienvenida para la atleta.
Con la mirada puesta en el futuro, Alma continuará su preparación para los torneos nacionales y los próximos selectivos, soñando con seguir representando al país mientras proyecta su vida ligada al deporte y a la educación física. Su gesta en suelo mexicano ratifica que, con disciplina y el sostén incansable de la familia, no hay frontera inalcanzable para los deportistas de nuestra ciudad.






