Con apenas 18 años, Brisa Magalí Lencina representa esa fibra especial del atleta del interior argentino: la de quien combina la inocencia de la juventud con una disciplina inquebrantable. Este domingo 30 de agosto, la atleta de Nogoyá volverá a cruzar la frontera para competir en los 10K «Rústica Missões» en Brasil, vistiendo los colores del club Deportes Villa Adela de Concordia.
De la resiliencia a la consolidación federativa
El camino de Brisa no ha sido lineal. Tras iniciarse en las pruebas de calle a los 7 años, una severa fractura a los 13 amenazó con apartarla definitivamente. Sin embargo, su retorno a los 16 marcó un punto de inflexión. «Volví y dije: esto es lo mío. Fue la mejor decisión que tomé», confiesa en diálogo con Del Éxodo Nogoyá.

Esa determinación la llevó a sumar ya cuatro Campeonatos Nacionales en su haber. Al no contar con una estructura de federación local en Nogoyá ni nexos directos en la capital provincial, la atleta encontró su puerto de desarrollo en el club Deportes Villa Adela de Concordia, bajo la conducción técnica de su entrenador Enrique, con quien ya saboreó el triunfo en suelo brasilero al quedarse con los 10K Internacionales de Uruguayana el año pasado.
Técnica, zapatillas y la adaptación a la pista

En el plano estrictamente técnico, el presente de Lencina atraviesa una fase de transición crucial: el salto de la calle a la pista de atletismo sintética. Esta transición no está exenta de dificultades logísticas. Al no contar con una pista en Nogoyá, Brisa debe realizar su preparación aeróbica y de volumen en caminos de tierra, asistida en el trabajo de campo por el entrenador local Fausto González y por su propio padre, quien actúa como compañero inseparable de pasadas y fondos.
La adaptación al calzado específico también marcó un hito en su rendimiento:
- El factor calzado: «Iba a correr nacionales con zapatillas comunes. La zapatilla con clavos y placa de carbono da una ventaja técnica enorme que las rivales tenían y yo no», explica. Hoy, gracias al esfuerzo familiar y al sostén de sus esponsores locales, cuenta con el equipamiento adecuado.
- Táctica de carrera en Brasil: Respecto al desafío en suelo brasileño, destaca la dinámica de trabajo en equipo que se genera en competencia: «En Brasil la gente te alienta sin conocerte. El año pasado corríamos con viento en contra y se armaba un pelotón de hombres en fila para taparnos el viento a las mujeres para que corramos más libres».
El valor de la constancia
El salto cualitativo de Lencina en el último año ha sido notorio, pasando de pelear puestos de categoría a meterse en los podios de las clasificaciones generales. «Hace un año no podía ganar ni mi categoría y hoy entro primera, segunda o tercera en las generales. Si uno se propone mejorar, lo hace. Entreno todos los días, me cuido y hago todo lo que tengo que hacer», reflexiona con la madurez de quien conoce el precio del alto rendimiento.
Sin descuidar su futuro profesional —proyecta retomar el Profesorado de Educación Física en Crespo el próximo año—, Brisa Lencina viaja a Brasil junto a la delegación de Concordia con el objetivo de volver a subir al podio internacional y seguir demostrando que el talento, alimentado con trabajo diario, no reconoce techos.
Detrás de cada podio y de cada zapatilla gastada en la ruta, hay un sacrificio silencioso que no siempre se ve en la foto de llegada. Para una atleta del interior, el esfuerzo económico es tan demandante como el mejor de los entrenamientos: la búsqueda de recursos, el costo de los viajes a las grandes competencias y el equipamiento adecuado representan barreras que solo se derriban con convicción y el respaldo de una comunidad. Por eso, el apoyo de los sponsors que confían y apuestan por este proyecto deportivo no es solo una ayuda financiera; es el motor fundamental que permite transformar la entrega diaria en logros reales. Continuar la marcha deportiva exige sumar voluntades, y cada marca, comercio o persona que tiende su mano se convierte en parte indispensable de esta camiseta y de cada meta alcanzada.








